LIBROS DE ANA CATALINA EMMERICH PDF

Vi que se armaban y que se trabajaba por todos los lados. No vi que nada mejorase Era como la imagen de una ciudad perteneciente a la parte del mundo que nosotros habitamos. Sus boca era ancha y roja. Estaba manchada como un tigre y se mostraba muy familiar con los demoledores. Vi entonces a la bestia huir de nuevo hacia el mar y los enemigos correr en el mayor desorden AA.

Author:Mikashicage Mauk
Country:Bahrain
Language:English (Spanish)
Genre:Photos
Published (Last):19 March 2011
Pages:495
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ISBN:794-8-70818-788-9
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Vi la caravana de los tres Reyes llegando a una puerta situada hacia el Sur. Cuando hubieron pasado el arroyo, se detuvieron un momento para buscar la estrella en el cielo. Los vi ponerse en camino cuando ya el sol se hallaba muy bajo. En esta plaza vi a unos soldados romanos, porque la casa era como una oficina para el cobro de impuestos.

Se les aproximaron algunos hombres y los interrogaron. Ellos echaron pie a tierra, y unos empleados vinieron desde la casa a su encuentro con ramas en la mano, y les ofrecieron algunos refrescos. Les hablaron del valle de los pastores como de un buen lugar para levantar sus carpas. Ellos se quedaron durante largo rato indecisos. El campamento se hallaba en parte arreglado, cuando los Reyes vieron aparecer la estrella, clara y brillante, sobre la colina del Pesebre, dirigiendo hacia ella perpendicularmente sus rayos de luz.

Yo los vi mirando primero todo con un aire de gran asombro. Todos se destocaron para demostrar su respeto; luego los tres Reyes fueron hacia la colina y encontraron la puerta de la gruta.

Ellos mismos se prepararon como para una ceremonia solemne. Los vi ponerse unos grandes mantos, blancos con una cola que tocaba el suelo. En la cintura llevaban unas bolsas y unas cajas de oro colgadas de cadenas, cubriendo todo esto con sus amplios mantos.

Se hallaban en plena felicidad. Por fin, Ella dijo a cada uno algunas. Los servidores no se quedaron mucho tiempo en la gruta del Pesebre, pues los Reyes volvieron a entrar solemnemente. Sin querer, ocupaba el primer lugar en la fiesta.

No pude dejar de llorar amargamente por estos desgraciados. Por la noche, fueron al Pesebre para despedirse. Aquellos tiestos se hallaban colocados unos encima de otros dentro de la canasta.

Era mirra. Cuando las estrellas aparecieron, se pusieron a rezar y a entonar melodiosos cantos. Plegaron la carpa, cargaron el fardaje y todo fue envuelto y preparado con una asombrosa rapidez. Pronto desaparecieron.

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ana catalina emmerick

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EURIT 67 PDF

Las visiones de Ana Catalina Emmerick y lo que desconocemos de la vida de Cristo

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